UN LABORATORIO FARMACÉUTICO RECONOCIDO POR SU INNOVACIÓN: UNA CONSTELACIÓN SOBRE LA SOMBRA DEL ERROR

Durante los últimos años, todos sus lanzamientos parecían “nacer con miedo”: retrasos, descoordinación y un inexplicable desgaste entre los equipos de investigación.

El director de desarrollo me dijo algo que quedó resonando: “Tenemos todo para triunfar, pero algo nos sabotea desde dentro”.

Explorando con el equipo, emergió una historia olvidada: hacía años, un medicamento había causado reacciones adversas en varios pacientes. El asunto se resolvió legalmente, pero dentro de la empresa nunca se habló del tema.
El silencio había quedado instalado como una sombra colectiva: “No mirar el error, seguir adelante”.

En la constelación, el representante del “error” estaba inmóvil, casi invisible, mirando a lo lejos. Nadie quería mirarlo. Cuando la empresa lo observaba, sentía angustia. Y la innovación, al no ser vista, se mostraba debilitada.

Propuse un movimiento de reconciliación. El representante de la empresa se acercó al error y pronunció lentamente:

“Te veo. Lamento lo que ocurrió. Aprendimos de ti. Ahora puedo seguir con más conciencia.”

Fue un instante de profunda quietud. El “error” se enderezó, y la innovación levantó la mirada. Los representantes de los pacientes sonrieron.

Semanas después, el director me escribió: “Lo que hicimos cambió el ambiente. Ya no hay miedo a probar, ni a fallar, ahora hay aprendizaje.”

Aprendizaje Sistémico

Las organizaciones también tienen alma, y el alma necesita verdad.
Lo que no se asume se repite.
Mirar los errores con humildad no debilita; fortalece, porque reordena el vínculo entre el propósito y la conciencia.
En la transparencia se renueva la confianza, y con ella, la capacidad de innovar con sentido.

Quizá tu organización no necesita más innovación, sino más conciencia.
Una mirada sistémica revela lo que no se ha podido ver.

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